¿Música de Concierto en Cienfuegos?

Cienfuegos es una provincia que nunca ha estado favorecida en cuanto a la música sinfónica. Pese a varios intentos de algunos consagrados cultores, la idea de una orquesta sinfónica jamás ha fraguado. Debido a eso, muchos músicos han tenido que emigrar a las ciudades de Santa Clara, Matanzas, La Habana, principalmente, para desarrollar su carrera en ese flanco. Esto ha provocado, por más de un siglo, la emigración de muchos instrumentistas. Para otros, una fuente de empleo segura lo han sido las bandas de concierto. Quienes obtienen plazas en estas agrupaciones, han logrado satisfacer, de cierto modo, el deseo de realizar una carrera en ese tipo de música.

Lo anteriormente expuesto devela por qué se hace tan necesario, para Cienfuegos, la protección de sus agrupaciones de música de cámara. Como bien lo dice su nombre, estos son formatos más pequeños, que posibilita su presentación en salas de concierto y que no precisan de un audio potente, ni de otro artilugio tecnológico que no sea el talento de sus intérpretes. A su vez, quienes se dedican a este tipo de música, son instrumentistas con carreras avaladas por años de preparación y riguroso estudio dentro de nuestro sistema especializado de la enseñanza artística. Algunos de los proyectos sureños, en un pasado, han dejado bien asentado en otros países el alto nivel que ostentan. Sin embargo, se imponen otros retos para la permanencia de las escasas agrupaciones de cámara cienfuegueras, que pueden ser bastante perjudiciales.

La enseñanza especializada de la música en Cuba, con sus tres niveles, elemental, medio y superior, están enfocadas en la preparación de un músico, con la misma calidad interpretativa de los países del primer mundo. Es por eso que muchos de sus egresados alcanzan puestos de relevancia en importantes orquestas, incluso de Europa. Se ha logrado una solidez técnica avalada por varias universidades del mundo. Existen dos tipos de carreras, las largas, dónde se comienza el estudio de la música en el 3er grado, siendo niños aún y carreras cortas, que comienzan en 5to, también muy pequeños. Se gradúan con 19 años de nivel medio superior. Los que deciden continuar y obtienen plaza, terminan entre los 23- 24 años, en la Universidad de las Artes (desde 2013 pasó a llamarse así, aunque se fundó en 1976 como Instituto Superior de Arte y ha graduado, desde entonces y por más de 4 décadas, a una gran cantidad de valiosos intérpretes cubanos en la carrera de Licenciatura en Música). Es decir, es una vida entera dedicada al estudio, preparación física, interpretativa y cultural; para alcanzar el máximo desarrollo de las potencialidades y facultades técnico- expresivas de cada talento, hasta lograr su etapa superior, el virtuosismo.

En el caso de Cienfuegos, una de las provincias más pequeñas del país, no posee una escuela de nivel medio. Esto provoca que después de concluir la secundaria, comienza el éxodo de sus pupilos. Algunos regresan, pero no son la mayoría, y más aún si deciden enfocar su carrera hacia la música sinfónica. Los que retornan, vienen ávidos de mantener su alto nivel cultural en la provincia, de llevar a escena lo mejor de la música universal y cubana en un plano concertante. Para los estudios de la Psicología de la Creación, es muy fácil entender por qué un instrumentista talentoso es altamente creativo, persistente, inquieto y exigente. Es que ha tenido una vida de disciplina, preparación y búsqueda constante por superar los límites propios.

Actualmente, se suman las limitaciones que el tercer vínculo impone a estos talentos, que han apostado por permanecer en suelo sureño, que son escasos comparados a toda la demanda que pueden alcanzar estas agrupaciones, que han tenido que adaptarse a la música de cámara por la incapacidad de desarrollo en el plano sinfónico, a incomprensiones, desafortunados desafíos para la reparación y mantenimiento de sus instrumentos, escasas locaciones para realizar presentaciones y hasta las pretensiones de que algunos mantengan sus proyectos sin remuneración, o sacando por “caja chica”, (pago entre todos del salario de uno de sus integrantes), como si el trato al nivel aficionado fuera el correcto para un músico que dedicó su vida entera al estudio y al sacrificio. Cienfuegos, más que otras ciudades nuestras, debe revisar seriamente las inquietudes y la salud de su talento, ese que está avalado por un sistema especializado como el nuestro, reconocido internacionalmente. Ellos mantienen un nivel alto, definitorio dentro de la cultura y son merecedores de respeto, reconocimiento y de una protección que vele por su talento.

Autora:  Sandra M. Busto Marín

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