«Los fundadores de la NT nos contaron la historia que nosotros no habíamos vivido»

El Periódico Cubarte va a continuar el homenaje a la Nueva Trova cubana y al Movimiento de la Nueva Trova por el aniversario 50 de la fundación de este, que comenzara a realizar en noviembre del año 2022, con la publicación semanal de entrevistas a trovadores de todas las generaciones y también a otros artistas, especialistas e intelectuales del país.

La fecha ya no es lo más importante, lo interesante es el compendio de recuerdos, ideas y valoraciones que todos los entrevistados han aportado en cada una de las conversaciones, las que tienen en común una admiración profunda por este popular y entrañable fenómeno estético.

Hoy Cubarte presenta a sus lectores una muy interesante conversación con el trovador Carlitos Lage (La Habana, 1971), de amplia trayectoria artística, representante de la tercera generación de la Nueva Trova cubana. 

Su dúo con el también trovador Karel García nace en 1990; cinco años después, graban el disco De otra manera; en 1997 La balada del hipopótamo, y en 1998 el último disco del dueto: Souvenires de futuro. 

El mar de los abismos, de 2003 es su primer disco en solitario; luego en el 2007 junto a la trovadora santiaguera residente en Barcelona Mane Ferret, produce y graba el disco El rayo, y en 2015 Amor de bueno, de Ferret con quien continua trabajando en formato de dúo en Barcelona durante un tiempo.

En 2017 graba y produce el disco Puro bolero de la productora catalana Sarao Music, con doce temas de su autoría, algunos de los cuales han sido incluidos en la banda sonora de varias series de gran aceptación internacional como La casa de papel, Perdida, y La vida de Luis Miguel, entre otras de la plataforma Netflix.

Carlitos Lage regresa a Cuba en 2020 y comienza una colaboración con Ray Fernández que resulta en el disco Mal paso de la EGREM. 

Más adelante comienza a componer música para programas de la televisión nacional; más recientemente resalta la producción del disco La retroguaracha, de la EGREM, junto a Ray Fernández y La barbarie semiótica, trabajo este que recupera temas inéditos de Ñico Saquito a los que se les suma un tema compuesto en coautoría con Ray Fernández.

Se aprecia en sus composiciones la influencia de la trova tradicional cubana y de la NT, así como elementos de otros ritmos de la música latinoamericana, la música española y del flamenco.

Su primer recuerdo del MNT ¿llega junto a qué figura?

Debo admitir que me considero un privilegiado porque la primera referencia que yo tuve de la NT me llegó de la mano de uno de sus fundadores y que, si mal no recuerdo, era el presidente del MNT en ese momento, que era Vicente Feliú.

A finales de los años 80s tres jóvenes, los trovadores Karel García, Yosvany Palma y yo, andábamos con las guitarras a cuesta ya por aquella época queriendo aprendernos las canciones de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, del propio Vicente, y un día se nos ocurrió, como éramos de Alamar, la brillante idea de «caerle» a Vicente en su casa directamente, porque a través de un amigo encontramos la dirección y nos presentamos allí.

Estuvimos esperando a que llegara y cuando llega nos encuentra sentados en la puerta de su casa y le dijimos: «Mire nosotros somos trovadores y queremos que usted nos enseñe a hacer canciones y nos enseñe todo lo que tiene que ver con la NT», y él, como siempre, con esa gentileza y esa vocación de enseñar que tenía, nos recibió, nos abrió las puertas de su casa, y no solo las puertas de su casa, también nos abrió las puertas del mundo de la NT, del conocimiento, y ahí iniciamos unos talleres que hacíamos con él una vez por semana en su casa y le llevábamos nuestras canciones; él nos ponía música para que escucháramos , nos hablaba de los trovadores y digamos que este fue el inicio mío personalmente, compartido con Karel y Yosvany, en el mundo de la NT. 

¿Cuándo reconoció que quería ser trovador? 

Bueno la primera vez que tuve una guitarra en mis manos fue por una tía que me regaló una que era de un primo mío que no la usaba porque no tuvo vocación para eso; la guitarra tenía una sola cuerda, y mi tía me pide que, para agradecerle el regalo, me aprenda una canción de Atahualpa Yupanqui que era «Los ejes de mi carreta», que a ella le gustaba mucho.

Y bueno, finalmente logré ponerle cuerdas a la guitarra y empecé a tocarla de manera autodidacta; sinceramente en aquella época en que yo me encontré con la guitarra no tenía todavía esa vocación de trovador, sino que esto vino algún tiempo después de ya estar tocando, cuando me junto con Yosvany Palma en la escuela, quien sí tenía más conocimientos de las canciones de Silvio, de Pablo… y un día en el que estábamos en su casa, él me pone el disco Mujeres, de Silvio , en un tocadiscos ruso de aquellos enormes que había en aquella época.

Al escuchar por primera vez ese disco y precisamente esa canción «Mujeres», la ejecución de Silvio en la guitarra, la profundidad del conocimiento de la guitarra que tenían todas esas canciones, fue algo que recuerdo nítidamente en mi cabeza y lo marco como el momento en el que yo decidí, no, pero sí al menos intuí que eso era lo me gustaba, que yo quería poder tocar la guitarra de esa manera, que yo quería poder hacer esas canciones y digamos que ese fue el momento más importante que definió mi voluntad de ser trovador.

Claro que luego vinieron muchas más canciones, muchos más discos, y ya empecé a escuchar mucho más la trova y aprender mucho más en la guitarra a través de las canciones de Silvio, porque verdaderamente estábamos obsesionados con poder ejecutar todas esas canciones tan lindas de Silvio que escuchábamos y digamos que ese fue el impulso primario para que yo decidiera acercarme a la NT en un principio.

En sus inicios, ¿a cuál trovador se quería parecer? ¿Es de este de quien reconoce mayores influencias en su obra?

Yo creo que no solamente yo, sino casi todos los jóvenes creadores en aquella época, a finales de los 80s, principios de los 90s, queríamos parecernos a Silvio que era como la figura… el patrón por el que todos nos guiábamos, estábamos absolutamente obnubilados con su obra, sus canciones, sus letras.

Nuestro fanatismo, aunque no me gusta utilizar esa palabra, pero era algo así, algo muy parecido, era increíble, porque a través de Vicente nos llegaron algunas grabaciones inéditas de Silvio, que no estaban en ningún disco por aquella época, también teníamos el libro de Victor Casaus Que levante la mano la guitarra, donde aparecían muchas letras de canciones, muchas de las cuales estaban en discos pero otras no, y con el tiempo pudimos ir encontrando en esas grabaciones que Vicente nos facilitaba, aquellas maravillosas canciones que leíamos en el libro, y llegó a ser como una carrera para aprendernos todas esas canciones.

Nosotros llegamos una noche a sentarnos en el parque que está a la entrada del túnel y pasarnos la noche completa cantando todas las canciones que había en ese libro; éramos un grupo de jóvenes, entre trovadores y amigos y amigas, con una botella de ron por delante, porque sabemos que la trova siempre se relaciona directamente con el traguito de ron que siempre ayuda para cantar, para soltarnos, para estar más desinhibidos quizás.

Recuerdo esa noche como un momento de verdadera vocación, de poder interpretar todas esas canciones de Silvio, por eso si me preguntan quién es el trovador que más ha influenciado mi obra es indiscutiblemente, como en el caso de casi todos los trovadores de mi época, Silvio Rodríguez.

Esto no niega que también, por ejemplo, Pablo Milanés, Noel Nicola, Vicente Feliú, nos marcaran de alguna manera también, y Carlos Varela que ya en esos tiempos hacía canciones; teníamos una gran cantidad de música de trova a nuestro alcance, era una cosa tremenda, pero el que siempre nos marcó más fue Silvio, y a la par, es de quien más trabajo cuesta desprenderse luego, cuando uno se dedica más en serio a hacer canciones, porque esas influencias tan fuertes a la hora de uno empezar a escribir, marcan demasiado la obra propia; a mí me costó muchísimos años poder desprenderme de esa influencia primaria tan fuerte y arraigada en nosotros como lo era a obra de Silvio.  

¿Qué recuerdos guarda de Pablo Milanés?

Pablo Milanés pues, digamos que junto con Silvio, también formó parte de nuestros primeros pasos, de nuestras primeras inquietudes como trovadores.

Escuchar a Pablo con esa voz que tenía que hacía temblar la tierra, era algo tremendamente emocionante.

Por ejemplo, Yolanda, yo creo que todos los trovadores tienen una canción que los identifica, en el caso de Vicente era Créeme, en el caso de Silvio podríamos decir, entre otras, que Ojalá es una de sus canciones que lo identifica como trovador y en Pablo, Yolanda, pero no solamente ésta, toda la obra de Pablo nosotros la escuchábamos y la disfrutábamos muchísimo, se puede decir claramente que fue otra de las grandes influencias que tuvimos en la época en que empezábamos.

Y cuando ya era mayor, tuve la suerte de escuchar aquellos tres discos maravillosos que hizo Pablo Milanés con las canciones de la trova tradicional, que fueron los discos Años, I, II y III, que grabó junto con Luis Peña, el Albino, tocando la guitarra; participaron también Octavio Sánchez Cotán y Pancho Amat, Compay Segundo, y creo que yo puedo decir, sin temor a equivocarme, que si hoy por hoy conozco la trova tradicional con un poco más de amplitud, es, sin dudas, gracias a Pablo y a ese trabajo tan lindo, tan maravilloso que hizo con esos músicos y con esos temas de la trova tradicional que son sinceramente una joya que todos deberíamos escuchar y venerar.

Tuve la dicha tremenda de poderlo conocer, en aquellos años en que yo empezaba con mis primeras canciones, en casa de Octavio Sánchez Cotán que vivía también cerca de mi casa en Alamar, lugar que yo frecuentaba por mi interés en aprender a tocar el tres cubano, de experimentar otro sonidos, otros ritmos, más allá de la NT como tal.

Recuerdo que el encuentro con Pablo fue para mí una cosa muy linda, que me marcó mucho, también. Un día llegué a la casa de Cotán, que era amigo de Pablo desde hacía muchos años, y me lo presentó, estaba también allí Eduardo Ramos.

Cotán conocía que ya yo hacía canciones, pues yo iba y se las cantaba y entonces me pide que le cante una de las canciones mías a Pablo y yo….imagínate…temblando casi como aquel que dice, me atreví a cantar la que yo consideraba en aquel momento que era la canción que más me complacía como creador.

Pablo con esa bondad y esa belleza que siempre le acompañaron, pues me pidió que se la volviera a cantar, lo que para mí fue como el regalo más grande que me podían hacer; la verdad es que tengo un recuerdo muy lindo de esa tarde junto a Pablo, además de toda su obra y de todo lo que aportó para la NT y para la trova tradicional, tengo ese recuerdo tan bonito de haber podido cantarle esa canción mía y que me pidiera que la repitiera y me la celebrara, y que me diera también un beso en la frente antes de despedirse. 

¿Usted cree que los fundadores de la NT enseñaron a pensar a los jóvenes cubanos?

Yo no me atrevería a decir que los fundadores de la NT enseñaron a pensar a los jóvenes cubanos; yo creo que cada cual tiene un idea de cómo ve el mundo, de cómo percibe lo que le rodea, lo que creo profundamente es que los fundadores de la NT sí nos dieron una perspectiva distinta de lo que era entender la sociedad en la que vivíamos, de encontrar una manera distinta de amar, de sentir esa pasión por la poesía, por la literatura; ellos nos contaron la historia que nosotros no habíamos vivido, digamos que ellos sí fueron partícipes de los primeros años de la Revolución de los momentos más complejos del proceso y que como tal nos contaban esa historia.

Lo siento más como un estímulo para ver de una manera diferente la realidad y no como que nos enseñaran a pensar; así lo veo, para mí lo más importante fue eso: el regalo de la belleza, de la palabra, de la música, de la canción, creo que fue más importante que enseñarnos a pensar, porque al final cada generación encuentra su propio pensamiento, su propia manera de decir las cosas y nosotros encontramos la nuestra por el momento en que le tocó vivir a nuestra generación y creo que así ha sido y seguirá siendo.

Nosotros también le dijimos cosas a las generaciones actuales que no vivieron, y creo que esa fue la función más importante que tuvieron los fundadores de la NT por lo menos en nosotros, en mi generación. 

 ¿Cuál considera es el aporte fundamental de la NT a la historia de la música cubana?

Yo creo que el aporte fundamental de la NT a la historia de la música cubana está dado en el compromiso que tuvo con el proceso revolucionario, tanto para celebrarlo como también para criticarlo o de alguna manera cuestionarlo, en todo caso, y forma parte de la banda sonora de la Revolución, de todo el proceso, creo que ese podría el gran aporte, la manera de contar la historia de todos esos años, de toda la época del principio de la Revolución y casi hasta la fecha, la trova ha sido el cronista perfecto si alguien quisiera hacerse una idea de qué ha ido pasando en Cuba durante todos estos años, le bastaría con escuchar las canciones de la NT para saberlo.

Creo que esa es la premisa fundamental de la NT, el principal legado: el compromiso con el proceso revolucionario, con la canción, con una serie de ideas que luego se internacionalizaron porque no solo tuvo influencias y dejó huella en Cuba sino también en toda Latinoamérica, tan fuerte que todavía hoy sigue vigente.

Autora: SUSANA MÉNDEZ MUÑOZ

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