
Corría el año 1960 y en la Dirección de Investigaciones Folclóricas de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, un hombre inquieto, locuaz, sagaz, visionario, laborioso como una hormiga y hondamente humano, trabajaba incansablemente en la búsqueda, selección y prólogo de un futuro libro, que sería, es y será, una joya de la oralidad…