
Según contaba Efraín Loyola, varios niños entre diez y 17 años de un mismo vecindario, formaron un septeto con los instrumentos que podían construirse ellos mismos, y algunos de percusión menor. Entre estos estaban el propio Efraín, que tocaba el bongó y cantaba; Fermín y Gumersindo, con las claves; Leufrido González y sus hermanos Clorosmundo,…