En las últimas décadas se han venido desarrollando en nuestro país campos específicos de los estudios teóricos sobre la música cubana. Dos de ellos son de especial importancia: los problemas que relacionan la música con el espacio histórico en que se presenta y su repercusión o expresión del modo de sentir, actuar y pensar de los hombres y mujeres de esa época. En este sentido se abre un amplio campo que introduce la música como un factor sociohistórico. Se trata del accionar de la misma en una comunidad, un país o una universalidad que deja plasmado en una expresión sonora el ritmo de su época -considerando como tal el movimiento social y espiritual que la caracteriza-, la imaginación de los hombres y mujeres que la vivieron y la constatación de componentes de la realidad de la cual surgen las expresiones musicales.
El desarrollo de estudios de historia de la música y de los músicos, de la musicología, de la sociología, y de la antropología, han permitido crear espacios disciplinarios y debates como el de ¿antropología histórica o historia antropológica?; ¿reconstrucción sociológica de comunidades humanas o historia social?; ¿historia social del arte y la literatura o la literatura y el arte como factor transformador de la historia?, entre otros. Más recientemente, la comprensión del espacio que ocupa la música en diversos escalones de la historia, ha llevado a la búsqueda de métodos y a la expresión de teorías relacionadas con la necesidad integradora en la historia de todos sus componentes. En estas bases teóricas la idea fundamental es no adherirse al hecho aislado, al anecdotario o a las versiones inconexas de las interrelaciones e interdependencias que actúan en el hombre como individuo y en los hombres como sociedad.
Obsérvese la ausencia en muchos estudios históricos de la expresión musical de una época y la colocación solo de piezas musicales de extraordinaria repercusión sin que se entienda el qué, el por qué y el cómo surgieron esas piezas, su ámbito creador y el de la cultura en general. Ha existido cierta desconexión; los historiadores que abordan estas temáticas tienden, entre otras razones, por falta del dominio de los problemas técnicos de la música a hacer relatos de vida más que estudios sociales de la música; por su parte los musicólogos se centran en los problemas técnicos de la música.
Una historia social de la música, tendría como objeto de estudio las relaciones de la música con el entorno cultural entendido desde el punto de vista antropológico. No se trata simplemente de un estudio biográfico, o la alternancia entre biografía, comentarios musicales y descripciones del contexto. Se trata de un estudio que procure comprender las relaciones entre la mentalidad social y la mentalidad musical. Para ello hay que abandonar algunos prejuicios. Chartier lo explica, en relación con la historia cultural, como parte de un proceso de mayor comprensión por parte de los historiadores. [1]
Por la especificidad del tema y la variedad de los métodos que en disciplinas como: sociología de la música, musicología e historia social de la música existen en la actualidad, se recomienda que los estudios abarquen el complejo mundo de las relaciones internas y externas entre el emisor (músico) y el receptor (público), teniendo como base diferentes momentos históricos. Con el objetivo de alentar la maduración y la formulación de problemas específicamente de carácter socio-histórico relativos a la música y a su historia, que surgen esencialmente durante determinado período histórico y que sintetizan los vínculos música-sociedad.
[1] Roger Chartier: El mundo como representación. Historia cultural: entre práctica y representación, España, Gedisa, 1996, p. 45.
Autora: Alegna Jacomino Ruiz