A propósito del IV Simposio Internacional sobre Poéticas del Arte Danzario

Danza: ciencia/arte, ¿cómo pensarte?, es la gran pregunta a través de la cual las actuales jornadas del IV Simposio Internacional sobre Poéticas del Arte Danzario, organizado por la Facultad Arte Danzario de la Universidad de las Artes, en la XXII Conferencia Científica Internacional sobre Arte y Cultura, abraza estos primeros días de abril 2025. Sí, cómo pensarte cuando el cuerpo danzante sigue siendo, al mismo tiempo, soportador, soporte y soportado, en la continua superposición de roles entre el artista, su ejecutoria y la obra misma. Como se puede advertir, en el tratamiento filosófico de la danza nos encontramos ante una suerte de aristotelismo wagneriano, como asegurara la académica Victoria Mateos de Manuel. Obvio, con los enunciados de estos modos pensantes ni por asomo terminaría la extrañeza que la danza produce a nivel ontológico y epistemológico.

Quizás por ello, el panel “Reflexiones en torno a la enseñanza de la Creación Coreográfica en la formación danzaria”, entre las tantas perspectivas y experiencias de las maestras interventoras, nos deja claro que una vez concluido el baile (quizás con la excepción de las alternativas que suscita el screendance), no persiste un producto acabado y exponible al modo que utilizaría la pintura, la escultura o un libro. Estos tres “soportes” son modos de expresión en que la obra de arte reside y, del mismo modo, conserva su significado y potenciales interpretaciones en un producto que se puede circunscribir y diferenciar de otros a través de la preservación de su causa formal (el libro, el contenido lingüístico) y material (el papel, la lengua) en un mismo y único soporte. Por el contrario, el «ser de la danza» se conserva en formas de «no–ser danza», produciéndose una suerte de metátesis entre las artes que resignifica toda disquisición escolástica posible sobre la separación tangencial entre formatos estéticos y sus cánones. Una vez acabada la interpretación escénica (espacio de concreción de la composición coreográfica), si bien no desaparece el cuerpo, sí lo hace la causa material (el cuerpo que se baila).

Estas jornadas de activación, visibilización y socialización del día a día de nuestro trabajo artístico pedagógico en la Facultad Arte Danzario y en la Universidad de las Artes, certifica que con la llegada del siglo XXI, al tiempo que las ciencias sobre el arte danzario ensanchan sus nociones operativas para abordar la diversa realidad de los dance studies, a lo interno de la Facultad, continuamos en busca de definiciones, modos nombrantes, sistematización y argumentación de nuestras prácticas e investigaciones. Desde aquellas que pudieran ser muy específicas de las disciplinas y asignaturas del currículo propio del Arte Danzario, como de otras áreas del conocimiento que, en su interacción con la danza, ensanchan las maneras de comprender principios actuantes de la disciplina académica en el universo de las ciencias de la sostenibilidad. Campo este que “refleja el deseo de dar a las generalidades y al enfoque amplio de ‘sustentabilidad’ un respaldo analítico y científico más sólido”. Al proponerse asociar estudios y prácticas, perspectivas globales y locales sin jerarquías geográficas ni privativas de un saber específico (al decir del ecologista William C. Clark), puede considerarse lo útil de una investigación desde el campo definido de los problemas que aborda en lugar de las disciplinas que emplea y así, favorecer el diálogo entre conocimiento y acción al crear un puente dinámico entre ambos.

De alguna manera, bajo este propósito dialógico se concibió la agenda académica del IV Simposio Internacional sobre Poéticas del Arte Danzario. Hacer que el conocimiento (discernimiento y comprensión) en nuestra mirada múltiple a la danza y a las ciencias sobre el arte danzario, dialoguen con el accionar poético que hoy por hoy, configura los posicionamientos en torno a la teoría, la historia, la crítica, la enseñanza, pedagogía y creación dancística, núcleo medular del encuentro. 

Tal como asegura en sus bases operativas el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU), la sostenibilidad es un proceso socio-ecológico caracterizado por un comportamiento en busca de un ideal común que, en términos estratégicos, promueve el progreso económico y social. Entonces, ¿cómo, desde la danza, puede la academia artística ajustar su modus operandi para que la investigación sea dimensión vehicular en todos los procesos académicos de pre y posgrado con la implicancia de la sociedad? ¿Qué herramientas usar para sustentar tantos años de práctica cuando la danza expande cada día sus alcances como zona activa productora de conocimiento y criticalidad? Al presente, cuando las nociones de lo corporal, lo creativo, lo escénico, subvierten el valor de la fatigada idea externa de la danza, en reivindicación progresiva de sus dispositivos internos de elocuencia, ¿acaso, no se hace necesario nuevas alianzas y transacciones? 

Paneles, fórums temáticos, conferencias magistrales e intervenciones artísticas modulan los debates, intercambios y show cases de estos días de simposio en la XXII Conferencia Científica del ISA. Amplia participación de docentes, estudiantes, maestrantes e invitados extranjeros y nacionales, con presencia de las filiales santiaguera y camagüeyana de la Universidad. Bajo el lema “La Danza se piensa”, generado por la Cátedra Honorífica Danzar.Cu, es parte vehiculante del trabajo de los departamentos docentes y grupos de investigaciones de la Facultad Arte Danzario; acción que tributa al Proyecto de Investigación institucional Observatorio Cubano de la Danza, nicho que acoge las líneas investigativas y acciones de docentes y estudiantes, al tiempo que se organizan instrumentos, útiles, modulaciones que reverencian el lugar de las ciencias, las tecnologías y la innovación dentro del arte danzario y su múltiple alcance en la Cuba de hoy.
Autor: NOEL BONILLA-CHONGO

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