Consumo y difusión de la música popular tradicional en Cienfuegos

Cienfuegos, como contexto histórico-cultural, atesora un invaluable arsenal que engrosa la lista del patrimonio, si de música popular se trata. Al igual que otras regiones de Cuba, en esta porción central del país se desarrolló una forma de hacer y ejecutar la música muy propia.

Indiscutiblemente, en la actualidad es preocupante la existencia de escasos espacios que contribuyen a la difusión de la música popular tradicional, sin contar los niveles de preferencia que posee este tipo de música entre las nuevas generaciones, continuadoras del legado de hombres y mujeres durante todas las etapas de la historia musical. Tradiciones tan arraigadas en el territorio cienfueguero como bailar o simplemente escuchar un “buen son”,  no encuentran ya cabida en la agitada vida del hombre del siglo XXI, quedando relegadas al gusto de quienes peinan ya algunas canas.

La provincia ha poseído tradicionalmente un talento artístico de calidad. En la actualidad —previa a la aparición de la Covid-19—, los músicos ya venían considerando que los espacios eran reducidos para la interpretación de nuestra música endógena, teniendo en consideración el accionar de la provincia y los deseos de hacer de todo el personal artístico. Sin embargo, son varios los factores que de una forma u otra intervienen en el correcto manejo de la promoción de la música popular cubana en el territorio, ya sean de índole económico, legislativo o social.

La política cultural cubana apoya decisivamente la creación, pero este respaldo no debe ser visto solo como la retribución económica puntual que pueden brindar las legislaciones autorales. Va mucho más allá, como demuestra la subvención a muchos y muy valiosos proyectos culturales sin posibilidades de subsistir por sí mismos. Además, esta subvención ayuda a proteger géneros autóctonos de la cultura cubana que conforman una tradición musical distintiva. Tal es el caso del danzón y sus géneros derivados: el son, la rumba y la música campesina; en agrupaciones como el Conjunto Tradicional de Sones Los Naranjos, la agrupación de rumba ObbaIlú  y los conjuntos de música campesina, entre otros.

Unidos a estos, cuenta con el desarrollo de la música de concierto, sobre todo las bandas municipales (Cienfuegos, Cruces, Lajas, Cumanayagua y Palmira), los coros Cantores de Cienfuegos y Canticus Novus, así como los proyectos de música de cámara como la Orquesta  Concierto Sur, Avanti, Concertante y la Orquesta de Flautas, mediante las cuales, de alguna manera, nuestras comunidades aprecian obras musicales de alto nivel técnico. Se desarrollan eventos de impacto social, como el Festival Benny Moré, el Festival Internacional Boleros de Oro y el Cubadisco.

La ciudad de Cienfuegos, en línea con la política cultural cubana, cuenta con instituciones culturales tales como el Café teatro, El Cubanísimo  de Artex, salón Minerva, las casas de cultura, la Asociación Hermanos Sainz (AHS) y la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), espacios abiertos de nueva creación, y que sirven, además, de escenarios para los festivales de música alternativa que brindan una programación cultural para el disfrute y goce de nuestra música identitaria.

La formación académica en este territorio es parte indispensable para la conservación del patrimonio en manos de las nuevas generaciones; por tanto, la Escuela de Arte Benny Moré, cuyo rol es indispensable.

La Empresa Provincial Comercializadora de la Música y los Espectáculos (EPCME) Rafael Lay, se debe regir por la política cultural de nuestro país en su más alta aspiración, que ha estado empeñada en promover una acción cultural desde las raíces, base de nuestra sociedad, y vinculada con el esfuerzo creador de lo mejor de la intelectualidad cubana. A ella se le atribuye la promoción, difusión y protección del talento artístico de la provincia y es la que debe cumplir con los postulados que tutelan los derechos culturales en cuanto a la música. Sin embargo, falta mucho trabajo para que estos objetivos se cumplan en su totalidad.

La escasa difusión de la música popular cubana, en específico la cienfueguera, y por ende la limitación existente en los niveles de promoción a cargo de los diferentes medios de comunicación, así como institucional, se ve influenciado por elementos que condicionan y rigen los gustos y preferencias, las cuales van de la mano del consumo y la difusión musical. En medio de una sociedad de consumo estetizada donde los medios actúan como interlocutores y constructores de escenas de acuerdo con sus intereses, y donde hay toda una intención de deformidad de la sensibilidad, tenemos que repensar y contextualizar nuestras tradiciones para que la música popular esté protegida y no muera.
(Tomado de 5 de Septiembre)

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