Nicolás Guillén desde la visión de Julio Llanes

La voz se alza con el nombre del Poeta Nacional de Cuba para desvelar su esencia humana. La rescatan del pasado Las palomas de Guillén, desde la pluma del espirituano Julio Llanes, para hacerla cantar en el presente, y luego regresarla a su inmortalidad.

Esas páginas, fruto de una vasta investigación, llevan el ritmo del amor, la lucha, el orgullo, la denuncia, al estilo de aquel niño camagüeyano hostigado por la discriminación, quien tuvo que bandeárselas al saberse huérfano; quien al crecer se cultivó en la Literatura, y ascendió tras la musicalidad y calidad de su verbo, de color cubano, ardiente en nuestros días.      

«La idea del libro es el resultado de un proceso de creación literario relacionado con personalidades de la cultura y la historia cubanas. Más de la mitad de mis obras tienen ese basamento. Ya tenía recursos, más seguridad, porque he visto como a la gente le ha gustado el tratamiento de la historia», refiere el intelectual yayabero, fie admirador de la lírica del primer presidente que tuvo la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

«Leí mucho, y conocí más de cerca su obra a través de documentales. Visité su despacho, allí en el segundo piso del edificio de la UNEAC. Vi sus cuadros. Me percaté de que los niños y jóvenes lo que más conocían eran los poemas declamados por Alden Knight, y otros artistas. Por eso me propuse acercarme a Guillén como ser humano, y contar toda su vida de una manera amena, interesante».

En cada palabra resurgida por Las palomas de Guillén renace al hombre que tuvo lo que tenía que tener. Nos lo hace imaginar en el patio de la casa de los intelectuales cubanos, enclavada en el populoso Vedado de La Habana, con granos de maíz entre sus manos para atraer palomas y gallos, uno de los rituales favoritos en los últimos años de su vida.

«Así imaginé la posibilidad de contar la historia de Guillén, en primera persona. Fue un reto porque cualquiera podía decir ese no es él. Por eso tenía que conocer bien al dedillo la literatura pasiva que había alrededor de él, la crítica, los ensayos. Debía captar muy bien su espíritu…».

«Suponía conocer cómo fue su proceso de creación, las características de su obra, de su personalidad. Eso me hizo concebir el libro, en el que el propio Guillén reconstruye su vida, porque está escrito en primera persona».

El autor de los versos De qué callada manera, abría las puertas al son para que penetrara en su poesía como una forma rítmica apoyada en la visión del amor, el color y la explotada vida del negro cubano.

Julio Llanes, el autor de Las palomas de Guillén, nos revela facetas del poeta poco conocidas /Foto tomada de Escambray digital. 

¿Qué aspectos menos conocidos del poeta se refleja en su libro?

«La poesía amorosa de él. Muchos saben que se valió de elementos rítmicos del son, que era dentro de la música popular la que más reflejaba la idiosincrasia del cubano. Él los asimiló muy bien y los llevó a su poesía».

¡De qué callada manera/ se me adentra usted sonriendo, / como si fuera la primavera! / (Yo, muriendo.)

«Del texto resalta su labor política, su posición social, que era la de un poeta preocupado por los problemas del país. Un reflejo de eso lo constituyen sus sones a los soldados, que contaban la explotación a que fueron sometidos, también los negros».

Me duele que a veces tú/ te olvides de quién soy yo;/ caramba, si yo soy tú, / lo mismo que tú eres yo.

«Las palomas de Guillén, en sus hojas, refleja la vida amorosa del poeta, los vínculos con el Che, sus lazos con Pablo Neruda. Nicolás Guillén llenaba teatros en Buenos Aires».

«Él hizo un exilio de muchos años. Se tuvo que ir de Cuba, después de la muerte de Jesús Menéndez, hecho que refleja en el poema Elegía a Menéndez. Él hizo un retrato criminal y fue amenazado de muerte».  

«Su recorrido por muchos países lo hace crecer más como poeta. Sus versos se ensanchan al Caribe, y luego a Latinoamérica. Se hizo universal. Es un poeta estudiado en muchas universidades. Fue el más musicalizado del mundo».

«Su poesía hace un retrato de la sociedad cubana. Es un lienzo no solo de sufrimiento del país, sino de esperanza. Refleja el futuro anunciado hasta que triunfa la Revolución, un suceso muy esperado por él».       

Es julio, el mes que trajo y se llevó a Nicolás Guillén, un cubano que revive con sus heridas y versos, como legislador del presente y el futuro, porque su lírica es un acto de paz al que se recurre siempre en tiempos de acomodar el pensamiento y los anhelos.
(Tomado del Sitio de la UNEAC)

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