Creer en la radio siempre será posible

La pionera transmisión de radio entre grandes distancias la protagonizó el ingeniero italiano Guglielmo Marconi en 1899, a lo largo del Canal de la Mancha entre Dover (Inglaterra) y Boulogne (Francia), trayecto de unos 48 kilómetros aproximadamente. Así fue como a partir de un invento que la gente llamó “telégrafo sin hilos”, la humanidad de aquel entonces siguió creyendo que cualquier cosa se podía lograr. Y así también lo cree Tomás Alfonso Cadalzo Ruiz (Cienfuegos, 1951) en las páginas de su libro La radio, utopía de lo posible (2019), que la Editorial Oriente ha llevado a término.

En él, su autor ha querido demostrar que ese “invento” es mucho más que un conducto para productos efímeros; es ente transformador, en el que se mueve todo un entramado que funciona –o debería funcionar correctamente– como proceso asociador entre contextos y oyentes.

Cada espacio radiofónico es una fórmula sonora; de ahí la idea de que este medio resulte semejante a una química, en este caso de sonidos cuyas proporciones exactas y sabiamente combinadas alcancen el objetivo propuesto en cada empeño”, alega en la introducción, precedida por un compendio de 20 materiales, publicados en diversos espacios.

Sin ánimos de imponer un criterio fijo, Cadalzo más bien propone, sugiere su visión de cómo podría ser el oficio óptimo de la radiodifusión, diseccionando el tema desde la base; en la raíz (interna y externa) de aquellas instituciones que la crean. “La radio es una fuente viva de información, y al mismo tiempo se nutre de ella. El proyecto radiofónico necesita involucrarse, según el caso, con instituciones y personalidades relacionadas con su contenido (…) requiere una continua sinergia con ellas para ser fiel reflejo de lo que acontece. En esa interdependencia todos ganaremos”, expone quien es director de programas, guionista, escritor y periodista, miembro de la Uneac.

La radio, por suerte, no solo ha sobrevivido hasta la era digital a pesar del notorio declive que sufrió en los años 80 y 90, a causa de la popularización de la televisión. Hoy se ha acoplado a la Internet y es innegable que ha ganado nuevas fortalezas. Pero en su texto, Cadalzo Ruiz se encarga de encender las alarmas ante ciertos vicios que han proliferado con este auge. “La máquina jamás sustituirá a quienes la diseñaron ni a los que la pongan a su servicio. Son los cerebros, corazones, sangre y nervios los verdaderos impulsores; la tecnología, por avanzada que sea, no pasará de ser un instrumento o herramienta”.

En esta suerte de biblia radial, destacan entre sus versículos aquellos dedicados a preponderar a la fonoteca y la locución como pilares indiscutibles de un medio que, en el caso de la ciudad donde nació el autor de La Radio… ha sido una picota destacada desde su aparición en la urbe en el año 1923.

Alrededor de dos mil ejemplares fueron impresos del volumen, y el público pudo apreciarlo en su lanzamiento durante la pasada Feria Internacional del Libro de La Habana, pero también fue presentado oportunamente a los estudiantes del Diplomado de Reorientación al Periodismo que tiene por sede a la Delegación Provincial de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) en Cienfuegos.

(Tomado de 5 de Septiembre)

 

 

 

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