Monumento Nacional Cayo Loco: Antiguo Distrito Naval

Los monumentos, desde lo patrimonial, lo son generalmente por un conjunto de elementos destacados para el lugar, sea local, de trascendencia nacional o mundial. En Cayo Loco se distinguen acontecimientos históricos, actuaciones heroicas, acciones que son hitos, evidencias que son ejemplos de sacrificio, de dignidad de pueblos que se levantan para todos los tiempos.

Cayo Loco, o mejor, el Antiguo Distrito Naval del Sur Cayo Loco, declarado Monumento Nacional el 31 de agosto de 1987, integra varios acontecimientos de significación nacional: uno, la trascendencia del alzamiento popular el 5 de septiembre de 1957 contra la sangrienta tiranía de Fulgencio Batista; dos, la ubicación de las fuerzas navales del sur de Cuba y tres, la formación desde 1979 del único museo de la nación cuya temática fundamental es la historia naval de la Isla.

Aún antes, hay historia, no solo porque en actas capitulares de 1813 ya se hiciese referencia a este accidente geográfico que reza como realengo, sino porque desde bien temprano en el tiempo a esta lengua de tierra se le adicionan leyendas populares.

El sitio es una península en un área costera de la bella Bahía de Cienfuegos en la perla del sur, se ubica al Este de la bahía y penetra en las salinas aguas otrora rica en las más grandes tallas de camarones de Cuba provenientes de un antiguo criadero natural en la laguna de Guanaroca más al sur. Su comunicación con la ciudad es solo a través de una única vía terrestre.

Cayo loco, que también se conoció indistintamente como "Cayo Güije" o "Cayo Nuevo", es un sitio envuelto por el misterio de la mítica y apasionante historia de la Venus Negra, una mujer muda, de tez negra y cuerpo exuberante, que se dice habitaba el cayo.

No obstante, los hechos que provocarían que llegase a ser declarado monumento nacional comenzaron en 1865 cuando la marina española se interesó en el sitio y decidió trasladar su Comandancia, radicada en Trinidad, para la bahía de Cienfuegos debido a sus enviables condiciones naturales.

Tal es así, que desde 1919 se instaló allí la marina para custodiar el litoral sur del país y llegó a ser la más importante base naval del centro de Cuba. La marina de guerra constitucional quedó establecida en 1935, la que fue formada militar e ideológicamente por la marina de guerra norteamericana mientras aumentaba su arsenal bélico ya como distrito naval del sur.

Los hechos que harían que la historia tocara el cielo ocurren el 5 de septiembre de 1957. En aquella fecha, la instalación militar de Cayo Loco sería ocupada por integrantes del Movimiento 26 de Julio y marinos sublevados contra la dictadura batistiana, cansados de tanta opresión.

Cayo Loco se había convertido en el centro de esta acción revolucionaria, que desmitificó la afirmación del entonces presidente sobre la absoluta fidelidad de su ejército y evidenció la capacidad del pueblo para levantarse en su contra y resistir a sus fuerzas militares.

Cinco años antes, el golpe militar perpetrado por el dictador Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952 en Cuba y su posterior opresión, más los desmanes y asesinatos de los gobiernos entreguistas al capital norteamericano, habían acumulado la energía necesaria con que el pueblo produjo el levantamiento popular en la ciudad de Cienfuegos, en el centro del país.

Cuando se produjo el estallido rebelde, la ciudad entera se levantó. En la madrugada anterior habían arribado Julio Camacho Aguilera por el Movimiento 26 de Julio (M-26-7), y el ex alférez de fragata Dionisio San Román, jefe militar del alzamiento, encargado de dirigir los acontecimientos.

Para ese día estaba planificado un plan de envergadura nacional con el propósito de desarrollar diversas acciones armadas contra puntos claves en La Habana, apoyado por acciones en Cienfuegos y Santiago de Cuba. Lamentablemente, solo se produjo el levantamiento popular en Cienfuegos.

El 3 de septiembre se había realizado una reunión en la que participaron oficiales de mayor graduación en la Marina, sumados a última hora que de manera unilateral deciden posponer el alzamiento por 24 o 48 horas, pero debido a falta de comunicación entre los dirigentes del M-26-7 y los oficiales de la Marina, la noticia de posponer el alzamiento no llegó a tiempo a los revolucionarios cienfuegueros.

Alrededor de las 5:20 am del 5 de septiembre, se pone en marcha el plan acordado para tomar Cayo Loco. La operación inicial tiene éxito y se logra tomar la base, dando pasos a que los jefes de acciones y los milicianos del 26 de julio, que permanecieron acuartelados, acudieran a buscar las armas ocupadas, parte de las cuales se entregaron al pueblo.

Como estaba previsto, comenzó el levantamiento popular en Cienfuegos, quedando la ciudad en manos de los revolucionarios por espacio de 24 horas.

No obstante, la reacción de Batista no se hizo esperar, el asesino lanzó sobre Cienfuegos a sus tropas que ametrallaron y bombardearon indiscriminadamente los barrios, y causaron decenas de muertos, heridos y mutilados entre la población.

La descoordinación había conspirado decididamente con la intención del alzamiento nacional, posibilitando que el ejército de Batista pudiera concentrar toda su superioridad militar en esta ciudad.

La acción no alcanzó el éxito mayor esperado, pero si trajo como resultado el fortalecimiento de los vínculos del pueblo con los líderes del M-26-7 y propició las bases para el levantamiento de grupos armados en la zona del Escambray.

La lucha continuó y los rebeldes junto al apoyo del pueblo lograron el triunfo revolucionario en 1959. A partir de ello, las instalaciones de Cayo Loco estuvieron al mando del Ejército Rebelde y luego quedaron como escuela de pescadores hasta que, en 1979, el sitio fuera destinado a crear el Museo Histórico Naval para exponer el desarrollo de las actividades náuticas, comerciales, portuarias y pesqueras del país.

Todo el que visita el Museo, puede recibir instrucción desde el punto de vista científico, histórico y cultural.

En esta instalación educativa-cultural se desarrollan habitualmente coloquios, jornadas científicas, encuentros con la historia, concursos y competencias del arte culinario, lo que demuestra su elevado nivel de didactismo e interacción con los visitantes.

A ello se le suma sus valores arquitectónicos, de estilo ecléctico, con influencia renacentista, tiene un inmueble de entrada de dos niveles, con un paso peatonal y vehicular, así como dos edificaciones de dos plantas, en forma de herradura, con patio central; en sus áreas de acceso.

El sitio es un altar a la historia patria, y tiene un elevado lugar en la dignidad de la Revolución cubana. Su designación como Monumento Nacional no solo es bien merecida, sino que debe ser divulgada para que sirva en el proceso educativo de la sociedad, para que se sepa que lo que se ha alcanzado no es producto del azar, ni regalo de nadie, para tener lo que existe, decenas de miles de cubanas y cubanos entregaron lo más preciado de su ser, la vida.

(Tomado de Cubarte)

 

 

 

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