Una obra de fundación

Uno de nuestros grandes científicos de Cuba es Don Fernando Ortiz Fernández, quien nació el 16 de julio de 1881 en la calle San Rafael 148, esquina Lucena en La Habana. Ortiz fue un hombre que nos mostró con su sabiduría cuáles eran las variables esenciales en nuestra condición de cubanos.

Acercarnos a su obra es como entrar en un mundo de cuestionamientos y respuestas, pero con un sentido vindicador de lo que es hoy el pueblo cubano. Es uno de los autores más multifacéticos porque incursiona en diversas aristas del conocimiento como la etnología, la historia, la lingüística, la geografía, la música, la criminología, la arqueología, entre otras.

El doctor Miguel Barnet, discípulo directo de Ortiz, en su ensayo Fernando Ortiz y su Contrapunteo Cubano del Tabaco y del Azúcar expresó: «Fernando Ortiz, sin que me quepa duda, fue el más útil de los cubanos en la cultura y la ciencia de este siglo», se refiere al siglo XX, y más adelante sentenció: «(…) encarnó la tradición de una corriente de hombres que no solamente se dedicaron a su labor creadora sino a fines de servicio público, que contribuyeron a perfilar el destino de nuestra nación».

Sus aportes investigativos están profundamente abordados en su vasta bibliografía compuesta por libros, ensayos, conferencias y artículos que a lo largo de su vida pudo publicar en revistas y periódicos de la época. Es una obra de plena vigencia, de ahí que muchos de estos escritos sean referentes ineludibles para los estudios de la cultura cubana y latinoamericana.

Una de las instituciones que presidió Ortiz fue el Institución hispanocubana de Cultura, también formó parte de la dirección de la Sociedad Económica de Amigos del País, las Sociedades del Folklore Cubano, gestó las revistas Estudios Afrocubanos, Bimestre y Ultra. Fue un luchador enérgico contra la discriminación racial y el fascismo.

Asimismo, condujo en la hermana nación mexicana el Instituto Internacional de Estudios Afroamericanos, participó de la Alianza Cubana por un Mundo Libre en el mismo transcurso de la Guerra Mundial y en 1945 formó parte indispensable del Instituto Cultural Cubano Soviético.

La obra de Ortiz tuvo una gran visibilidad en su época de formación, esto favoreció que múltiples organismos e instituciones nacionales e internacionales lo reconocieran. Recibió la medalla de socio de mérito de la Sociedad Económica de Madrid, en 1928 y se le otorgaron los títulos de Doctor Honoris Causa, en Humanidades por la Universidad de Columbia, en Etnografía por la Universidad de Cuzco, y en Derecho por la Universidad de Santa Clara.

En su conferencia leída a los estudiantes de la fraternidad Iota-Eta, el día 28 de noviembre de 1939, en la Universidad de La Habana definió: «La cubanidad no la da el engendro; no hay una raza cubana. Y raza pura no hay ninguna. La raza, al fin, no es sino un estado civil firmado por autoridades antropológicas; pero ese estado racial suele ser tan convencional y arbitrario, y a veces tan cambiadizo, como lo es el estado civil que adscribe los hombres a tal o cual nacionalidad». Y también asegura: «La cubanidad para el individuo no está en la sangre, ni en el papel ni en la habitación. La cubanidad es principalmente la peculiar calidad de una cultura, la de Cuba».

Ortiz nos ha dejado una herencia documental de extraordinaria valía que los jóvenes de hoy no deben desdeñar. No es un secreto que su obra, en ocasiones no se estudia como debiera, quizá por desconocimiento o por la falta de una perspectiva crítica de algunos decisores que solo abordan el concepto de transculturación y dejan a un lado líneas claves de investigación que perpetúan la obra del llamado tercer descubridor, como lo denominó Juan Marinello.

El 16 de julio de 2019 su obra fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación Cubana, legado que debe ser custodiado, preservado, por las instituciones cubanas. Sobre este particular, hay que destacar la labor de la Fundación Fernando Ortiz, la de sus investigadores y colaboradores que, desde hace 25 años, de una manera sistemática, promocionan, difunden y estudian su obra. La creación de espacios para el debate teórico y el análisis de numerosas investigaciones han sido esenciales para el conocimiento de su labor.

La obra de Ortiz está muy vinculada a los estudios académicos, podemos destacar algunos de sus textos, tales como: Las rebeliones de los afrocubanos y La reconquista de América, en 1910, Entre cubanos. Psicología tropical (1913), Los negros esclavos (1916), Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar (1940); otros de los libros fundamentales han sido El engaño de las razas (1945), La africanía de la música folklórica de Cuba (1950), Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba (1951), Los instrumentos de la música afrocubana (1952) y la Historia de una pelea cubana contra los demonios (1959), último libro que publicó en vida.

El maestro de la etnografía cubana fundamenta su idea de pensar la cubanía como un gran ajiaco: «Lo característico de Cuba es que, siendo ajiaco, su pueblo no es un guiso hecho, sino una constante cocedura. Desde que amanece su historia hasta las horas que van corriendo, siempre en la olla de Cuba es un renovado entrar de raíces, frutos y carnes exógenas, un incesante borbor de heterogéneas sustancias». Es decir, cada elemento enriquece al todo, pero conserva sus rasgos originales. Así nos deja abierta esa variable importante en la conformación de nuestra sociedad.

El antropólogo Bronislaw Maniloswski planteó que el concepto de transculturación propuesto por Fernando Ortiz es uno de sus mayores aportes a la antropología cultural mundial. Por otro lado, son significativos los análisis de autores como: Miguel Barnet, José Matos Arévalos, Diana Iznaga, Jorge Ibarra, Ana Cairo Ballester, Carlos del Toro, y María Teresa Linares, Rafael Hernández, Pablo Guadarrama, Mariano Rodríguez Solveira, entre otros, porque constituyen una base teórica sobre la obra de Ortiz y lo sitúan, con un rigor científico, entre uno de los grandes de la cultura universal.

A 140 años de su nacimiento, este viernes 16 de julio, a las 11:00 a.m., la Fundación Fernando Ortiz le rinde homenaje a uno de los grandes gigantes de la historia de la cultura hispanoamericana. Esta vez con un coloquio internacional con la participación de destacados académicos e investigadores estudiosos de su obra  de Cuba, México, Italia, Estados Unidos, Brasil, Costa Rica y España.

El evento titulado Fernando Ortiz: una obra de fundación se desarrolla, por primera vez, de manera online, con la colaboración de la Empresa de Tecnologías de la Información y Servicios Telemáticos Avanzados, y podrá ser visto a través de la cuenta YouTube de la Fundación y sus redes sociales.

 (Tomado de JR)

 

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