El secreto del humorista gráfico: estar a la viva, ver cuanto pasa y reflejarlo con ingenio

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El secreto del humorista gráfico: estar a la viva, ver cuanto pasa y reflejarlo con ingenio

Por: Julio Martínez Molina
11 de febrero del 2008

Comenzó en el giro hace 25 años, primero hizo mucho humor político y caricaturas personales (de hecho los sigue cultivando para los salones, y en virtud de sus incursiones en ambas categorías no pocos lauros se ha granjeado: un ejemplo sus premios en la novena versión de La Picúa), aunque en la franja más reciente de su labor periodística se dedica al humor costumbrista y a "satirizar todo eso que nos agrade del medio".

Y por ello, según la humilde opinión de quien escribe, es que trascenderá la obra de este singular artista, tan desnortado para reuniones, eventos y compromisos, como aguzado para percibir los más trémulos sonidos del ambiente citadino y los redobles callejeros de la esquina, el mercado, los establecimientos públicos, el escaso salario, las vicisitudes del transporte...

Fuiste uno de los fundadores de la revista de humor gráfico La Picúa. ¿A tu juicio, en qué consiste su principal aporte?

"El aporte fundamental de este trimestrario del periódico CINCO de Septiembre (de Cienfuegos) es que va mucho al humor doméstico del cienfueguero, a la cotidianidad de los pobladores locales; he ahí su rasgo distintivo".

¿Cuál resulta tu premisa en la asunción del género?

"El compromiso con el lector cubano. El humorista debe ser un observador de lo que acontece a su alrededor, estar a la viva, ver cuanto pasa alrededor suyo y reflejarlo con un lenguaje claro e ingenioso. Por ahí pretendo ir".

¿Has visto coartada tu opinión gráfica en determinado momento?

"Cuando se actúa honesta y objetivamente no existen problemas, pues en definitiva lo que se está abordando y tratando desde el prisma del humor pero nunca desapegado de la verdad es la propia realidad, la propia circunstancia social. Esto no quita para decirte ahora, que he permanecido inmune a señalamientos y responsos a lo largo de este cuarto de siglo, tengo mis anécdotas. Los humoristas, desde que nacieron, siempre estuvieron muy en la mirilla, mas no por eso uno se debe sentir maniatado. Yo menos, que he enfocado centenares de temas sin problema alguno.

 

 

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