Hotel La Unión: joya del patrimonio y la hotelería en Cienfuegos

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Hotel La Unión: joya del patrimonio y la hotelería en Cienfuegos
Por: Octavio Pérez Valladares
23 de octubre del 2007
 
El flamante hotel La Unión, de Cienfuegos, posee una larga historia. Luego de ser rehabilitado por el proyectista general, arquitecto Aníbal Barrera Barcia, y reconstruido y entregado como obra nueva el 24 de julio del 2000 por los hombres del contingente “Cinco de Septiembre”, empezó a medir el tiempo de otra “vida”.
Un rápido retroceso al pasado nos lleva a libros muy viejos, casi olvidados, llenos de polvo, pero que despejan dudas.
 
Las áreas donde se edificaría este hotel, fueron primero terrenos de fincas y más tarde dos solares tasados en la cifra de 37 169 escudos (18 584 pesos oro), y vendidos: el primero el 20 de mayo de 1874 al precio de 60 000 pesos y el segundo el 17 de febrero de 1876, por el monto de 43 000 pesos, lo que puede ser corroborado en los protocolos notariales de José Joaquín Verdaguer, los fechados el 18 de mayo de 1887, donde por demás se hace descripción exhaustiva de las propiedades de Don Tomás Terry Adams.

De un propietario a otro, en calidad de compra o herencia, fueron pasando los susodichos terrenos hasta que, al fallecer Don Tomás Terry Adams en Francia, el 5 de julio de 1886, las fincas o solares son adjudicados a su viuda Teresa Dorticós, quien a su vez los cede y traspasa a su hija Natividad Terry Dorticós, natural de Nueva York, casada con el barón Alberto Blanco, con residencia ambos en Roma, Italia, en 1885.

En esta última fecha es cuando se produce la unificación de los inmuebles que existían en ambos solares o fincas para fundar el hotel La Unión, cuyo propietario en arriendo fue Faustino Robés, según aparece en la memoria histórica de Cienfuegos escrita por Pablo Rousseau y Pablo Díaz de Villegas.

El 16 de julio de 1903 Natividad Terry arrienda la finca a favor de Vicente González Fernández, natural de Santander, España, de 31 años y vecino de esta ciudad, lo que se hace por seis años hasta 1909, por el precio de 6 000 pesos oro del cuño español anuales hasta llegar a los 36 000 pesos, en el vencimiento del arrendamiento.

Como dato curioso, entre otros que el espacio no permite enumerar, en la escritura número 47, con fecha 9 de agosto de 1905, aparece la venta del equipamiento para el café llamado “Espumosos de Henanz”, ubicado en el propio inmueble. Este mobiliario pertenecía a María del Rosario Sánchez y Sarría, que vende su arriendo sobre el café a favor del ya mencionado Vicente González.

 

 

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